lunes, 5 de enero de 2009

Hoy sólo quisiera


Y aquí comienza la historia breve y contigua
De procederes silvestres
y de las sabandijas de río,
Mientras uno que otro reloj se escucha en el silencio.

Hoy sólo quisiera ensoñarme,
Como cuando lo hacía en las tardes de invierno,
Pensando en la primavera,
Los pantalones están muy gruesos y gastados.
Y un botón ileso de mi blusa
Se cae por la rendija…

Unas hadas azules tocan mi ventana humilde,
Y nuevamente traen,
Las desesperanzas perdidas de los hidalgos de antaño,
Bolsas de mariposas en azúcar,
Y amaneceres pelirrojos…

Hay hadas azules!...
De ropajes trasparentes y montañas de amargura,
De peticiones incumplidas,
De pasos firmes y amarillos en la penumbra,

Hoy sólo quisiera ensoñarme,
Como cada vez, que veo estas páginas blancas,
Donde las letras bailan
Y dibujan cada imagen doliente y suspicaz,
Que detallo.
De agujas sin enhebro,
Entre hilos de choclos tiernos,
De perejiles fragantes.
Con amarguras inusitadas
Y felicidades en venta.

Hoy sólo quisiera ensoñarme,
Y no ver nada, de lo que hoy he visto.