
Sol naciente,
Y filantrópico de media alborada…
Sol flamante y efervescente,
De primavera doliente,
Y amanecer reluciente…
Quizá tú sabes donde están los ojales de esa jardinera vieja
Esa que tejió tú madre en esas mañanas de ayuno?.
Sol naciente de días felices,
De renaceres prometedores al ritmo de las sirenas…
De enebros para un mantel blanco,
De cosechas blancas y cal en muros pretéritos,
De rosas rojas en tú puerta,
De silencio y boca cierta…
Me gusta oler la tierra húmeda en mi ventana,
Pero más me gustan,
Los aromos frescos de amarillo esparcido,
Ese que se fundió con los trigales de tus pasos.
Aquel día de esplendor,
En que vi tus manos nobles
A la sombra del árbol otoñal e inmaculado,
Y te encontré allí,
De pelo rizado… y ojos al olvido…
Cargado de estrellas perpetuas,
Con un manto de azucenas
Y una bandada de golondrinas en fiesta.
Sol naciente y reluciente
De primavera entrante y resabios de un invierno triste…
De teteras que bramaron a los compases de los valses de invierno.
En melodías lentas y danzas de desencuentros.
Sol naciente,
Cuando los días son con tu ritmo y el mío,
con tu aroma y el mío,
con tu sonrisa y la mía,
Eres florecimiento,
Eres sueño y sosiego,
Estrella y remolino,
renacer y encuentro…
