
De un soplo sin aviso,
Casi como un huracán espontaneo,
Llega así, la vertiente inagotable.
Fuente que brota como manantial,
Haciendo camino,
Por el desierto inhóspito y el roquerío estéril…
Así rebasa... Regalando vida…
Esperanza irrefutable,
Rocío y certeza.
Podría dar un salto,
Tocar las estrellas,
Revotar entre un beso de aves,
Y sucumbir entre las nubes fecundas del otoño.
En este ímpetu loco, de ternura inacabable!!
Pero estaré aquí…
Como obrera sensata,
Trabajando cada día por retribuir en algo,
Lo infinitamente entregado…