jueves, 9 de abril de 2009

De un soplo sin aviso...



De un soplo sin aviso,
Casi como un huracán espontaneo,
Llega así, la vertiente inagotable.
Fuente que brota como manantial,
Haciendo camino,
Por el desierto inhóspito y el roquerío estéril…
Así rebasa... Regalando vida…
Esperanza irrefutable,
Rocío y certeza.

Podría dar un salto,
Tocar las estrellas,
Revotar entre un beso de aves,
Y sucumbir entre las nubes fecundas del otoño.
En este ímpetu loco, de ternura inacabable!!

Pero estaré aquí…
Como obrera sensata,
Trabajando cada día por retribuir en algo,
Lo infinitamente entregado…