lunes, 26 de enero de 2009

He dejado mis libros añosos....


He dejado mis libros añosos,
Ya no repaso cada página gastada y leída,
Están allí polvorientos y sin vida,
Sus palabras,
Ya no me conmueven, ni muerden,
Son ladridos mansos que se oyen desde lejos,
Bajo la tierra,
Ya no les oigo!,
Las palabras se volvieron tartamudas,
Repetitivas y agónicas.

A pesar de ello,
No olvido sus épocas de caramelo,
Mis noches sumergidas,
Ni las intensiones de agua en mis días estériles.
Entre líneas sin destino,
y palabras, fecundas e inquietas,
con expresiones bizarras y sabias,
Con cada letra suave y apolillada.
Alegre y penosa,
De historias sin fin,
Y regreso.
De emociones inscritas y sublimes.

He dejado mis libros añosos,
Ya no repaso cada página gastada y leída,
Están allí polvorientos y sin vida,
En su estantería inmóvil.

No les botaré,
les dejarë allí,
de seguro, regresé melancólica,
Cuando ya les extrañe.