
Enfrentarse a la hoja en blanco,
Cuando se tiene tanto sentir por regalar
O vomitar…
Vivir lento,
El desagrado generalizado…
Desnuda las palabras,
Como enamorarse, de lo a veces in enamorable…
Como enamorarse de la falla,
De la equivocación…
Como encontrar el sentido en el vacío,
Vacio aparente o qué?..
Hoy no…
Hoy no necesito más,
Que la luz tenue de un beso sin prejuicios,
Sin historia, sin presente, sin pasado, sin nada…
Hoy no…
Los días celestes se empeñan por sonreírme,
Las bancas de la plaza, me piden compañía,
Las veredas de vuelven blandas,
Para que mis pasos revoten con liviandad,
Para que yo salte con fuerza,
y las copas de los arboles me tomen con la suavidad de sus hojas,
Para que las golondrinas primaverales
Tomen mis ropas con fuerza y me eleven a los recónditos cielos que aun no he visto.
Para mirar las cabezas tristes desde las nubes trasparentes.
Enfrentarse a la hoja en blanco,
Cuando se tiene tanto sentir por regalar o vomitar,
Es volverse egoísta,
Hoy no…
Preso en los sueños propios…
Pero quien más que la poesía?...
Que un regalo metafórico de lo que es…
De lo que soy,
De lo que veo…
De lo que grita.. y asusta…
De los pueblos desolados,
De los arboles que no nacieron y de los que nacerán,
Quien más que la poesía,
El pretexto perfecto de los sueños,
Sentires y amares.
Hoy no…
Aunque la luna me guiñe un ojo,
Y las palomas blancas del campanario se empeñen por hacerme sonreír.
Hoy no…
Cuando se tiene tanto sentir por regalar
O vomitar…
Vivir lento,
El desagrado generalizado…
Desnuda las palabras,
Como enamorarse, de lo a veces in enamorable…
Como enamorarse de la falla,
De la equivocación…
Como encontrar el sentido en el vacío,
Vacio aparente o qué?..
Hoy no…
Hoy no necesito más,
Que la luz tenue de un beso sin prejuicios,
Sin historia, sin presente, sin pasado, sin nada…
Hoy no…
Los días celestes se empeñan por sonreírme,
Las bancas de la plaza, me piden compañía,
Las veredas de vuelven blandas,
Para que mis pasos revoten con liviandad,
Para que yo salte con fuerza,
y las copas de los arboles me tomen con la suavidad de sus hojas,
Para que las golondrinas primaverales
Tomen mis ropas con fuerza y me eleven a los recónditos cielos que aun no he visto.
Para mirar las cabezas tristes desde las nubes trasparentes.
Enfrentarse a la hoja en blanco,
Cuando se tiene tanto sentir por regalar o vomitar,
Es volverse egoísta,
Hoy no…
Preso en los sueños propios…
Pero quien más que la poesía?...
Que un regalo metafórico de lo que es…
De lo que soy,
De lo que veo…
De lo que grita.. y asusta…
De los pueblos desolados,
De los arboles que no nacieron y de los que nacerán,
Quien más que la poesía,
El pretexto perfecto de los sueños,
Sentires y amares.
Hoy no…
Aunque la luna me guiñe un ojo,
Y las palomas blancas del campanario se empeñen por hacerme sonreír.
Hoy no…
Captar la intensidad de lo que fluye a nuestros ojos, para reanimar el latido propio de un ser desvanecido, sometido constantemente a una ley gravitacional, espeando la misma respuesta. Pero lo mejor siempre viene de la ilusión.
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